El primer paso suele ser una persona
Antes de que llegue nada profesional, casi siempre ayuda haberlo dicho en voz alta una vez. Busca a alguien con quien te sientas medianamente seguro y di una sola frase, por ejemplo: «Me doy cuenta de que paso muchísimo tiempo con un chatbot y no sé si me está sentando bien».
No tienes que explicar nada, ni enseñar nada, ni prometer nada. El objetivo no es la solución, sino sacar el tema de tu propia cabeza y tener después a alguien que ya está al tanto cuando vuelvas sobre ello.
Atención primaria: la puerta de entrada más fácil
Tu médico de cabecera es el acceso menos aparatoso al sistema sanitario. No necesitas un diagnóstico ni un relato preparado para empezar ahí. Una cita y unas cuantas frases sobre el sueño, la concentración, el ánimo y sobre cuánto espacio están ocupando ahora mismo las conversaciones con un chatbot: con eso basta como comienzo.
Ahí también se puede comprobar si hay causas físicas de por medio y, si hace falta, desde ahí se deriva a salud mental. Que nadie se ría de ti por este tema es ya lo normal: los profesionales se lo encuentran cada vez con más frecuencia.
Psicoterapia: cómo conseguir una plaza
En España el camino habitual pasa por atención primaria: tu médico de cabecera puede derivarte a la unidad de salud mental de tu zona, donde valoran si conviene un tratamiento. Cuenta con que puede haber lista de espera. También puedes buscar por tu cuenta a través de los directorios de los colegios oficiales de psicología, que recogen a profesionales colegiados, incluidos quienes atienden en línea; y si tienes un seguro privado o tu empresa ofrece un programa de apoyo a las personas empleadas, ahí suele haber primeras sesiones cubiertas y confidenciales.
Cuenta también con tener que llamar a varias consultas: por desgracia es lo habitual y no dice nada sobre ti. En la primera cita se valora sobre todo si el tratamiento tiene sentido; después vienen unas sesiones de prueba en las que ambas partes ven si encajan. Si no encaja, puedes cambiar: está expresamente previsto.
Algo importante para este tema en concreto: ahí puedes hablar abiertamente de tu uso de la IA. Las sociedades profesionales publicaron en 2025 y 2026 recomendaciones propias al respecto, y la petición explícita es que el uso de chatbots se comunique en el contexto del tratamiento. Así que no es un dato añadido y embarazoso, sino relevante, sobre todo si hasta ahora has usado el bot como interlocutor para temas difíciles.
Si es una situación aguda
Si estás pensando en el suicidio, quieres hacerte daño o tienes la sensación de perder el suelo bajo los pies: habla ahora con una persona, no con un chatbot.
En España, la Línea 024 de atención a la conducta suicida atiende las 24 horas, todos los días del año, de forma gratuita y confidencial: marca el 024. Al otro lado hay profesionales, y llamar no te compromete a nada.
Fuera de España, en findahelpline.com encuentras en pocos segundos la línea de crisis que corresponde a tu país: la página detecta el país automáticamente y lista los servicios gratuitos.
Si hay peligro inmediato para ti o para otras personas, el número de emergencias es el 112. No es un paso exagerado; está justo para eso.
Para familiares y allegados
Quien se preocupa por otra persona también puede buscar apoyo, y no tiene que esperar a que la persona afectada esté preparada. Puedes acudir a los servicios sociales de tu municipio, a los servicios de orientación familiar cuando la preocupación es por menores, a las asociaciones y federaciones de salud mental, que tienen grupos para familiares, y a los centros de atención a las adicciones, que desde hace tiempo se ocupan también del uso problemático de las pantallas. La orientación suele ser gratuita o de bajo coste, confidencial y, si lo prefieres, anónima.
Ahí consigues dos cosas difíciles de tener en casa: una valoración desde fuera y formulaciones concretas para la siguiente conversación. Cómo llevar esa conversación sin que acabe en discusión está en el capítulo «Cuando te preocupa alguien».
Hablar con quienes están en lo mismo
Entre «a solas con esto» y «en terapia» hay un amplio espacio que la ayuda mutua cubre bien. A través de las asociaciones y los grupos de ayuda mutua de tu zona puedes encontrar grupos sobre uso de pantallas; en internet existen ya espacios entre iguales específicos para personas cuyo uso de la IA se ha desequilibrado, y también para su entorno.
La comunidad de bejiji, en bejiji.com/community, es otro de esos sitios: un espacio moderado en el que se escribe abiertamente sobre resultados, patrones y recaídas. Un foro no sustituye a un tratamiento, pero le quita a un tema su carácter único: leer que otra persona describe lo mismo es lo que hace posible, para mucha gente, el primer paso de verdad.
Qué puedes llevar a la conversación
Los profesionales pueden ayudarte más rápido si tienen unos cuantos puntos de referencia concretos. Son útiles: una estimación aproximada de tus tiempos de uso (con el tiempo de uso que registra tu dispositivo basta de sobra), los motivos típicos, como el aburrimiento, la soledad, el miedo, el trabajo o no poder dormir de noche, qué ha cambiado desde que empezó (sueño, concentración, contactos, ánimo) y qué has intentado ya por tu cuenta.
No hace falta que lleves historiales de chat ni capturas de pantalla. Es del todo correcto resumir o dejar fuera lo personal: se trata de tu patrón, no de pruebas. Y si toda esa preparación te parece demasiado, con la primera frase basta; el resto sale en la conversación.
Lo esencial
- El primer paso suele ser una sola frase dirigida a una persona en la que confíes medianamente.
- Atención primaria es la puerta de entrada más fácil: tu médico de cabecera puede derivarte a la unidad de salud mental, y los colegios oficiales de psicología tienen directorios de profesionales colegiados.
- Crisis: Línea 024 de atención a la conducta suicida, marca el 024, las 24 horas, gratuita y confidencial; a nivel internacional, findahelpline.com, y si hay peligro, el 112.
- Los familiares pueden buscar apoyo por su cuenta en los servicios sociales y en las asociaciones de salud mental, también sin la persona afectada.
- Para la conversación bastan los tiempos de uso, los motivos típicos y lo que ha cambiado; no necesitas capturas de pantalla.
Claridad antes de la primera conversación
Si no sabes cómo describir tu patrón: el test de psicosis por IA lo ordena en seis dimensiones y te da un lenguaje para ello. Gratis, en unos cinco minutos, sin registro y expresamente sin ser un diagnóstico.
Hacer el test de psicosis por IA